domingo, 16 de octubre de 2011

180º

Me frusta no contentarme con lo que tengo, estas ansias de más y más, de no conformarme. No poder disfrutar con lo que uno tiene simplemente porque está pensando en lo que tienen los demás. Tenemos suerte de tener lo que tenemos, y si los demás consiguen lo que a nosotros nos falta pues... qué suerte. Sigo pensando que cada cosa tiene su momento, lo que no pasa hoy, pasará mañana. Y si te empeñas en ir un paso por delante de lo que te toca, fallas. Seguro que todas las personas se obsesionan con intentar conseguir aquello que quieren en cuanto se dan cuenta de que lo necesitan, pero la cosa no funciona así. Es mucho más bonito, mucho mejor ver que después de esforzarte consigues lo que querías. Es mucho mejor disfrutar, o intentar mejorar lo que uno tiene, y dejar de preguntarse qué pasaría si las cosas fueran de otra manera, si tuviéramos lo que tiene el otro. Las cosas, las situaciones, las personas van y vienen, y lo que en un principio puede parecernos perfecto al final de día puede llegar a convertirse en una especie de laberinto, en una pesadilla, y ya no lo queremos para nosotros. Y más tarde empecé a pensar en las relaciones, en esa estúpida manía de querer ser siempre el más querido por todos. En primer lugar, hay dos tipos de amigos (y siempre será así), los que te quieren más y los que te quieren. Eso no quiere decir que los segundos no te quieran con todo lo que tienen, ni que no se vayan a preocupar cuando lo necesites. En segundo lugar, si todas las personas que conoces te quieren es porque en realidad no te conocen de verdad, todo el mundo es odiado o despreciado por alguien, aunque eso no te convierte necesariamente en una mala persona (aunque hay gente que lleva la maldad en sus genes), es como dos polos opuestos. Hay muchas veces que desearías estar con gente diferente, en un lugar diferente, ¿verdad? y empiezan las quejas. Yo propongo dejar de quejarse e intentar hacer de la situación en la que estás algo lo más cómodo y agradable posible.
Podría decirse que todo esto se resume en que si la gente dejara de quejarse y empleara más su energía en sentirse y estar bien con todo aquella persona que le rodean, nos ahorraríamos muchos problemas.

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